viernes, 19 de junio de 2015

Parado en el limbo.

He perdido la cuenta de cada oportunidad en la que la frase "término medio" resonó en mis oídos. Dudo que en alguna de esas veces, dichas palabras hayan sido pronunciadas en vano, haciendo eco de otra situación o simplemente mal empleadas. Casi tan común como el vocablo "gris", donde "blanco" y "negro" interpretan a los extremos en alguna situación. Dos metáforas convertidas en expresiones típicas (claro, si es popular, es "expresión"; si es particular, se llama "metáfora"... qué desalentadores pueden ser ciertos análisis), que al menos yo tengo la dicha de conocer netamente su significado.

Y también la desgracia de entender en qué rango de ignorancia puede incurrir la gente al usarlas.

Algunas personas argumentan que un "término medio" es esencial para actuar correctamente en la mayoría de las situaciones. No creo que juzgar la veracidad de esa afirmación sea una buena idea, pero me animo a asumir que dicha opinión tiene varias acepciones. Hay quienes lo tienen presente, hay quienes lo ignoran, y hay quienes defienden este punto de vista con firmeza. Pero nunca falta quien acorta su espectro de interpretación, tomando las cosas de un modo estrictamente invariable.

A veces no hace falta "elegir un lado" para ser una parte activa en algo, para analizar algún escenario, o simplemente ser un espectador. Pero quien dice nunca "elegir un lado", ha de tener unos ojos con visión en 7 dimensiones (o 1 dimensión con suerte), tener una resistencia digna de un ser divino, o de pasarla canutas cada dos por tres (y definitivamente no hacer nada al respecto, porque no se permite a sí mismo reflexionar acerca de lo que ocurre... o tal vez le gusta, no tengo idea). A ver idiota querido ser dotado de vida y razón, con todo respeto y haciendo esfuerzo para no reírme, vivir sin tomar un lado no es posible a grandes rasgos.

Vamos con un ejemplo: tarde o temprano hay que agarrar un lápiz y dibujar algo, en algún momento de la vida. Si nunca usaste un lápiz, vas a tener que tomarlo. Y el lápiz, o se agarra con la mano izquierda, o se agarra con la mano derecha. Ahí hay que elegir un lado, pero la pregunta es: ¿izquierda o derecha?

Cuando nuestra edad es muy temprana, no somos capaces de pronunciar ni comprender palabras (por eso somos "infantes", del latín infantis «que no habla»). Claro, algún día aprenderemos a decir "nada", "baba", "agua", "pasta", "wolframio" o "esternocleidomastoideo"; pero en algún momento, diremos "papá" o "mamá". Y ahí hay otro ejemplo claro.

Pero tal vez no sea tan obvio, mejor aclararlo.

O se aprende primero a decir "mamá", o a decir "papá". Se elige un lado: papá o mamá. Madre o padre. YX o XX. Uno u otro. O uno puede coserse la boca, ahí tal vez se justifique.

Me canso de ver gente que se llena la boca diciendo "hay que elegir un término medio, los extremos son malos". Esbozo una tos moderada para no reírme o llevarme la mano a la cara.

En el extremo este de mi país está la localidad de Bernardo de Irigoyen. En el extremo oeste, está el Parque Nacional "Los Glaciares".
En el extremo inferior izquierdo de mi PC, está el botón Inicio. En el extremo inferior derecho, está la fecha y hora.
La escala de calificaciones en el colegio (en el mío al menos) tiene extremos, donde el 0 es un extremo (nota más baja) y el 10 es el otro (nota más alta).

Todavía espero a que alguien me explique qué tienen de malo el botón de inicio de mi computadora, y la fecha y hora de hoy. O que me digan por qué el Glaciar Perito Moreno o Bernardo de Irigoyen son feos lugares para conocer.
Y bueno, todos sabemos que un 0 es la peor calificación que se puede recibir, pero no veo como un 10 puede ser malo.

No tiene sentido, claro.

"Los excesos son malos", cierto.
"Los extremos son malos", no siempre es cierto.

Los extremos siempre existen, y a cada extremo le corresponde otro. Y es necesaria su existencia. De lo contrario nuestro mundo no sería posible.
Los excesos son dañinos en su totalidad, y lo suficientemente desfavorables como para asignarles el general adjetivo de "malos". No lo cuestiono, no lo dudo, sería un tonto si lo hiciera.
Pero si alguna persona se desvía del "término medio", ya sea en menor o en gran medida, yo no creo que esté cometiendo el error de su vida.
Aún si se equivoca, se hace un favor a sí mismo.
Toma un lado, una posición, una ideología y elige la opción que considera más conveniente.
Cree en la transición y no tiene vergüenza de escoger una orientación, una opinión, o un gusto. Puede sonar muy "ideal", pero es lo más cotidiano. A veces sin que algunos se den cuenta...

(recorro la habitación con mi vista)

Quienes se consideran "exclusivamente neutrales" cometen tonterías, pero solo piensan con torpeza.

Y me falta una clasificación más a la que no voy a darle tanto lugar porque gastaría el teclado no lo vale.

Me refiero a esas personas que creen que siempre tienen dos opciones y ambas son opuestas, y que no dejan ni hacen absolutamente nada "a medias".
El extremo del otro extremo. (Odio los juegos de palabras)

Han de estar en un serio problema, sobre su mentalidad extremista y su incapacidad de pensar correctamente al momento de decidir (o se ahogan o se asfixian), creyendo que toda elección es radical.

Auch, eso debe doler mucho.

A mí no me gusta ser totalmente neutral.
Además de la monotonía de serlo, no sirve para crecer como persona, se pierde de muchas cosas más allá de que se salve de otras.

Y cambiar de lados repetidamente como si de invertir la gravedad se tratara, debe ser doloroso, cansador, y ha de implicar riesgos innecesarios (y espero que tengan un estómago fuerte).

No me gusta la soledad total, pero rodearme de gente no me parece terapéutico.
No me gusta ver todo negro, pero no me gustan las luces fuertes.
No me gusta demostrar malestar, pero me lastima disimularlo por completo.
No me gusta estar todo el tiempo en casa, pero estar todo el día en la calle me genera mucho estrés.
No me gustan las cosas vertiginosas, pero necesito algo de adrenalina.
No tiene sentido cantar música pesada siempre si no puedo cantar una balada cuando tenga ganas.
No escucho una variedad muy grande de géneros musicales, pero no puedo vivir sólo de un género.
No tiene sentido jugar 7 juegos en una hora, si no puedo disfrutar al menos de uno.
No quiero asistencia constante, pero estar totalmente por mi cuenta puede ser complicado.
No estoy en mi peor estado, pero disto mucho de mi plenitud.

No me gusta la neutralidad ni permanecer en los extremos.
Pero siento que estoy contenido en el limbo. Parado en ningún lado, sin sentido de pertenencia.
La inercia es mi esperanza, y es un medio donde no hay extremos.

Nada más que decir.
Cambio y fuera.

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